Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Una araña que encaja (a medias) en el canibalismo sexual

El mes pasado escribí sobre el canibalismo sexual de las arañas y relativicé la validez de una de las teorías que intentan explicarlo. Me refiero al “sacrificio” del macho en favor de su descendencia. Di a entender que esa elegante explicación sería válida si los machos después de la cópula tuviesen escasas probabilidades de aparearse otra vez. Y ¿quién tendría menos posibilidades de volver a copular que un macho emasculado? En una especie en que se diese ese caso sería evolutivamente lógico, no solo que los machos se dejaran comer por las hembras, sino que incluso favoreciesen el ser devorados.

En la araña Nephilengys malabarensis los machos se emasculan parcial o totalmente (desprendiéndose de uno o dos palpos) durante la cópula, incluso a veces antes de terminarla, lo cual no impide la fertilización de la hembra, puesto que los palpos por sí solos, aún separados del cuerpo del macho, pueden terminar la tarea. Este hecho que puede parecer insólito tiene una ventaja para ellos, puesto que los palpos actuarán de tapón genital, disminuyendo la competencia espermática con otros machos.

El 75 % de los machos que se aparean en esta especie son comidos inmediatamente por la hembra, pero el resto se libra de ser devorado. Los machos que escapan se suelen quedar cerca de la hembra y luchan con otros machos que intentan aparearse con ella. Los “medio eunucos” (los que se libran solo de un palpo) son menos eficaces en esas luchas que los “eunucos completos” (los que pierden los dos palpos), y los machos “enteros” aún lo son menos. Un artículo publicado en Biology Letters de la Royal Society el 13 de junio de 2012 da cuenta de unos experimentos sobre esta cuestión, validando una hipótesis conocida como “quitarse los guantes”: los palpos representan alrededor del 10 % del peso de los machos, por lo que deshacerse de ellos conlleva una disminución considerable de peso que les confiere mayor capacidad de resistencia y de lucha.

Los autores tomaron una serie de machos de pesos, edades y virginidad equivalentes, emasculando completamente a unos, parcialmente a otros y dejando intactos el resto, pesando a los de los dos primeros grupos antes y después de la emasculación y a los del tercero, dos veces. Hecho esto, se los puso en cajitas individuales y se les hizo moverse continuamente controlando el tiempo que tardaban a agotarse. Como media, los medio eunucos mostraron una resistencia un 32 % mayor que los enteros, y los eunucos completos, un 82 %.

Extrapolando los resultados de este experimento a la naturaleza, se puede concluir que en las condiciones de esta especie la emasculación presenta dos ventajas en la competencia entre los machos: dificultar que el esperma de otros machos llegue a la hembra e impedir que esos otros machos accedan a ella.

No he encontrado información sobre el comportamiento de los machos canibalizados, sobre si se emasculan o no, ni sobre si los que se sabe que se emasculan, permaneciendo cerca de la hembra, son al fin devorados por ella. De todos modos, esto encaja con la hipótesis más popular sobre el canibalismo sexual de las arañas, pero solo parcialmente, si estos segundos no son canibalizados. Si la hipótesis fuera cierta, estos machos, una vez que consiguen alejar a otros machos, deberían dejarse devorar dócilmente.

Junio de 2022

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