Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Realmente, ¿hay altruismo en las plantas?

Al poco de terminar el comentario del trabajo sobre comunicación en las plantas que daba pie a pensar que en estas se dan comportamientos altruistas (https://rdcu.be/d5L1S), tropecé con un artículo en PNAS (https://doi.org/10.1073/pnas.2420701122) que refutaba teóricamente esa idea. Aunque el artículo que comenté estudiaba la comunicación a través de compuestos orgánicos volátiles y, por lo tanto, por vía aérea, mientras que el de PNAS se centraba en la comunicación mediante micorrizas (simbiosis hongo-raíz que puede extenderse a varios individuos), la cuestión es la misma: ¿pueden las plantas (y, ya que estamos, los otros organismos) tener comportamientos altruistas? Para los autores del artículo de PNAS, rotundamente no. Como vemos, la disputa es de mucho calado, extendiéndose a toda la biosfera.

La demostración teórica se basa, en cuanto a la señalización, en la diferencia entre una señal emitida por un individuo advirtiendo a otros de un peligro que ha evolucionado con esa función de advertencia (como las vocalizaciones de los monos tota) y una señal producida sin función de advertencia que es recibida por otros individuos como tal advertencia (por ejemplo, el sonrojo). Me parece una distinción muy escolástica y nada darwinista. Comportamientos seleccionados para una función pueden ser tomados por la selección para otras diferentes. Además, me huele un poquito a atribuir al altruismo, para que lo sea, una motivación psicológica, lo cual es totalmente innecesario cuando hablamos de altruismo biológico.

Después de leer rápidamente el artículo, concluyo que los autores, que utilizan varios modelos, parten de los costes que supondría para una planta producir señales de advertencia, de que con ello beneficiaría a otros individuos y se perjudicaría ella misma. En los modelos, muy simples, se trataría de una estrategia evolutiva inviable. Con otros modelos, sería una estrategia evolutivamente estable la producción de señales falsas que obligarían a las competidoras a un gasto energético que las debilitaría evolutivamente frente a la mentirosa.

Esto en cuanto a una de las hipótesis alternativas al altruismo. La otra se centra en los hongos simbiontes, que podrían monitorear las plantas y a los que beneficiaría que sus plantas hospedadoras estuvieran protegidas.

La primera hipótesis, como se dice en catalán, no me hace el peso, porque obvia una posibilidad aún herética, pero cada vez asumida por más biólogos de peso. ¿Y si por una vez nos apartáramos un poquito de los costes y beneficios para los individuos y nos centráramos en costes y beneficios para los grupos? ¿Y si hiciéramos modelos que los tuvieran en cuenta?

Los mantenedores de la selección a varios niveles han concretado hace tiempo las condiciones que favorecen cada tipo de selección y, a diferencia de la ortodoxia cada vez más socavada, han refutado matemáticamente la idea de que los tramposos o egoístas acabarán dominando la población: si los grupos se disuelven para formar otros grupos, si intercambian individuos y estos se agrupan convenientemente, aunque en cada grupo aumenten los tramposos, en la población dominarán los altruistas.

Hago notar que la selección de grupos no elimina a los tramposos, pero reduce su proporción en la población.

Más interesante me parece la hipótesis de las micorrizas y creo que, a diferencia de la otra, puede ser más productiva científicamente. Y creo que no invalida en absoluto el altruismo, al funcionar a otro nivel.

Noviembre de 2025

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