
Padres y padrastros de la ciencia antropológica: (2) Edward Burnett Tylor, la religión y la cultura
Edward B. Tylor nació en Londres en 1832 y murió en el condado de Somerset en 1917. Educado como cuáquero, trabajó en la empresa de su padre hasta que por motivos de salud (era asmático) la dejó y viajó por los EEUU, Cuba y México en 1855 y 1856. En el viaje trabó amistad con el etnólogo Henry Christy, con quien viajó por México observando sus restos arqueológicos y las costumbres de sus diversas gentes, de lo que tomó notas detalladas.

Esos meses viajando por México son lo más parecido al trabajo de campo que hizo Tylor, que en realidad fue un típico antropólogo de gabinte que recogió casi toda su información del trato con viajeros, funcionarios coloniales, militares y misioneros.
En 1861 publicó sus impresiones mexicanas en un libro titulado Anahuac or Mexico and the Mexicans, Ancient and Modern. En 1871 publicó Primitive Culture: Researches into the Development of Mythology, Philosophy, Religion, Language, Art and Custom, donde expuso extensamente su pensamiento teórico.
Muchos en su tiempo consideraban que la Humanidad pasaba por las tres fases, salvajismo, barbarie y civilización. No era una idea original, sino que venía del filósofo positivista Auguste Comte, que la propuso a finales del siglo anterior. Personajes como Morgan y Tylor le proporcionaron carne y sangre factuales. Tylor aplicó esta concepción evolucionista a la religión.
Planteó que en los orígenes estaban el animismo y el animatismo (la creencia en que todos los seres, incluso las piedras, tienen alma). Según él, le siguieron las religiones politeístas. Luego, llegaron las monoteístas, asociadas a la civilización en su más alto grado.
Pero esto, que en su tiempo tuvo bastante predicamento, no es lo más importante de su visión teórica. En su tiempo, lo corriente era considerar que solo los pueblos civilizados, especialmente los occidentales, tenían religión, que lo de los otros era pura superstición e ignorancia. Tylor consideró que la religión, definida como la creencia en espíritus que pueden actuar sobre los humanos, es consustancial a la Humanidad adoptando diversas formas en las diferentes etapas evolutivas.
También teorizó sobre el origen de la religión, considerando que su función era la explicación de los hechos del mundo, explicación que variaba según disminuía la ignorancia. Sobre el animismo, conjeturó que nacía de los sueños (en los que podemos ver a personas conocidas y desconocidas) y de la muerte (explicada por la huída del alma). Antropólogos posteriores han variado mucho esta idea, vinculando el origen de la religión a la inseguridad, así como le han añadido a su definición que los humanos creemos que podemos negociar con esos espíritus y de hecho lo hacemos continuamente. De todos modos, creo que su explicación del origen de la creencia en espíritus es acertada.
Otra aportación fundamental de Tylor es su gran ampliación del concepto de cultura. En su tiempo se consideraba que la cultura eran cosas como el arte, la música y la literatura. Para él, en cambio, era algo mucho más amplio y más extendido que se daba en todas las sociedades. Propuso la siguiente definición:
La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad.
Hoy, la antropología, cuando habla de cultura se refiere a eso. Aunque hay antropólogos que la limitan al campo de las ideas, no era esa la de Tylor, que comprendía las prácticas de todo tipo.
Hubo otra aportación de Tylor que fue tajantemente desechada en su tiempo y no se abrió paso hasta los años 60 del siglo pasado. Lingüistas, pedagogos y psicólogos consideraban que las lenguas de signos eran simples mímicas bastante pobres. Hasta tal punto se consideraba así que un congreso internacional de educación las prohibió en 1880, con gran perjuicio para las personas sordas, perjuicio y prejuicio que aún se da en algunas de sus escuelas1. Tylor, estudiando diversas de esas lenguas adivirtió que no desmerecían de las orales en naturalidad, complejidad y gramaticalidad. Pero no fue hasta 1960, por parte del lingüista William Stokoe, que estudió a fondo la lengua de signos americana (ASL), cuando la idea de Tylor triunfó, aunque aún hay mucha gente que mantiene el prejuicio antiguo.
Agosto de 2026
1 Por ejemplo, en Nicaragua había o hay una escuela para niños sordos en que toda la enseñanza era con lenguaje oral. Los alumnos, en sus interacciones en el recreo, crearon una lengua de signos compleja y gramatical espontáneamente.