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Los Testigos de Jehová tienen razón, lo dice la ciencia

Entre las creencia de los Testigos de Jehová hay una que ha llamado mucho la atención y que incluso les ha llevado a juicios penales por mantenerla. Esto creyentes se niegan a recibir transfusiones sanguíneas y les han llevado (de ahí los juicios penales) a negarlas a sus hijos con consecuencias mortales. La justificación que dan es que en la sangre está el alma y que recibir una transfusión es cambiar el alma propia por la del donante.

Hoy, El Periódico publica en su sección de ciencia un artículo dando cuenta de un trabajo en la revista Transpantology realizado por varios médicos y psiquiatras de universidades estadounidenses, trabajo que versa sobre cambios de personalidad tras un trasplante. Ese trabajo es el que dijo que da la razón a los testigos de Jehová, aunque se refiere a trasplantes y no a transfusiones de sangre. En fin, los Testigos de Jehová se equivocan, pero sí que parece que en los trasplantes no se reciben solo órganos, sino también almas.

A de críticas aluna exhaustiva encuesta con solo dos posibilidades de respuesta a cada pregunta sobre si habían experimentado diversos tipos de cambios de personalidad. Trataron las respuestas con rigurosos métodos estadísticos. El resultado fue que casi el 89 % de los sujetos había experimentado alguno de esos cambios, significativamente igual entre los que habían recibido un corazón que los que habían recibido otros órganos.

Aunque no se atreven a asegurarlo con toda rotundidad, pidiendo nuevos estudios, atribuyen los resultados a la memoria celular.

El periodista del diario que da la noticia otros estudios similares y de críticas a este, refiriéndose a noticias de periódicos y revistas de información general. Aunque no se decanta explícitamente a favor de los psiquiatras estadounidenses, pone al mismo nivel de confianza todas las posturas, se le nota, ya desde el titular, que le convencen los autores del artículo de Transplantology.

E leído con atención ese artículo, que paso a comentar. En cuanto a la encuesta, una de las primeras preguntas a los sujetos es si han oído hablar de cambios de personalidad después de un trasplante. Esto ya puede ser algo que les induce a autoexaminarse “a fondo” buscando algún cambio en su propia personalidad, cambio que tal vez previamente no habían notado. Si se busca a fondo, no es extraño que se encuentre. Por otra parte, no sería nada extraño que los trasplantados sufrieran cambios de personalidad después de pasar de una muerte segura a salvar la vida. Que esto se atribuya a la personalidad del donante cuando esta no se conoce me parece un poco arriesgado.

Por otra parte, una muestra de 47 trasplantados cuando, como dicen esos psiquiatras, en 2020 se realizaron 144.000 trasplantes, con una gran variedad de edades y personalidades, no parece que sea nada representativa.

Y no entiendo qué sea la memoria celular, fuera de cuestiones de concentraciones de sustancias y de estructura cuya relación con la personalidad, hoy por hoy, parece nula o, por lo menos, a un nivel muy por debajo del nivel cerebral, con muchos niveles intermedios.

En fin, que se trata de pseudociencia y los Testigos de Jehová tendrán que esperar, si creen algo en la ciencia, cosa que dudo, a otros trabajos serios para corroborar su creencia.

En cuanto al periodista que da la noticia solo parcialmente hace su labor profesional: no basta con confrontar opiniones y trabajos, sino que también hay que buscar cuales se acercan más a la verdad o están más lejos del error.

Primero de Mayo de 2024

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