Profesor Francho de Fortanete

Los canguros, ¿más evolucionados que nosotros? O la canción de Rubén Blades

La Sistemática distingue tres grandes grupos de mamíferos que se diferencian sobre todo por sus formas de reproducción: los monotremas Prototheria: ornitorrinco y equidnas, que ponen huevos; los marsupiales Metatheria: canguros, zarigüeyas, diablos de Tasmania, que paren crías casi embrionarias que se desarrollan en una bolsa o marsupio; y los placentarios Eutheria: lobos, ratones, elefantes, cuyas crías nacen muy desarrolladas, con un aspecto similar al de los adultos. Clásicamente la ciencia ha considerado los marsupiales como intermedios evolutivos entre los monotremas y los placentarios, lo cual se refleja en algunos de sus nombres: Prototheria o primeras bestias, Eutheria o bestias verdaderas y Metatheria o bestias medias. Esta concepción no venía confirmada por los fósiles, ya que los primeros fósiles placentarios conocidos son anteriores a los de marsupiales, pero venia apoyada por rasgos anatómicos y sobre todo por la posición intermedia de la forma de reproducción de los marsupiales entre el oviparismo de los monotremas y el viviparismo de los placentarios y al fin y al cabo los fósiles se encuentran por azar.

Un grupo de biólogos, la mayoría especialistas en biología regenerativa y craneofacial, ha refutado, creo que definitivamente, esta concepción de los marsupiales como más primitivos que los placentarios. Lo han hecho con un estudio basado en morfometría geométrica 3D del desarrollo de los cráneos de una muestra de 22 especies mamiferianas muy variadas en su ecología y desarrollo. El artículo que lo dio a conocer se publicó el 28 de abril del año pasado en Currrent Biology y se centra en la heterocronia o variación en los ritmos de desarrollo, incluidas la pérdida y la añadidura de etapas a ese desarrollo. La heterocronia es importante porque determina el fenotipo definitivo y puede influir de manera determinante en las diferencias de modos de vida.

El artículo es muy técnico y emplea el análisis de componentes principales para cuantificar la variación morfológica del desarrollo de los cráneos, del que extrae las siguientes conclusiones:

  1. Se encontró más variación en los marsupiales en comparación con monotremas y placentarios que entre estos en cuanto a la forma craneal definitiva, pese a que los placentarios tienen mayor diversidad de especies.

  2. Los marsupiales presentan pedomorfosis rasgos juveniles en los adultos en grados diversos, cosa que en general no sucede con los placentarios. La pedomorfosis conlleva más cambios morfológicos, más capacidad de adaptación y de formas de vida en los adultos que su ausencia.

  3. Los marsupiales actuales difieren más de sus ancestros que los placentarios.

  4. Es posible que la reproducción marsupial derive de la placentaria y no al revés, como adaptación a ambientes poco predecibles en los cuales, dada la posibilidad frecuente de perder la cría, es menos costoso perderla cuando casi solo es un embrión que cuando está bien desarrollada.

Como cantaba Rubén Blades, “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

Junio de 2024

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