Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Los bonobos no son tan pacíficos como se creía

Hasta hace poco sea creía que los bonobos eran los simios hippies, que hacían el amor y no la guerra. Se había observado que sus conflictos se resolvían mediante contactos sexuales, tanto entre machos como entre hembras como entre machos y hembras. Los chimpancés, en cambio, tienen fama de pendencieros y belicosos. Esto se ha visto muy matizado a partir de un estudio comparativo que se publicó en 2024 (“Differences in expression of male aggression between wild bonobos and chimpanzees”. Current Biology. Abril de 2024).

Los autores, economistas, biólogos evolutivos y primatólogos, tomaron nota de las acciones agresivas de 12 bonobos y 14 chimpancés machos. Los bonobos eran miembros de tres comunidades y los chimpancés de dos. Se recogían las interacciones diádicas, tanto con contacto como sin él (persecuciones, por ejemplo), siguiendo en cada caso a un macho focal.

Las figuras 1 y 2 resumen los resultados. Los gráficos ponen de manifiesto que los bonobos machos se involucran en más riñas que los chimpancés, aunque esas no tienen resultados tan lesivos como las de estos. Además, las agresiones de los bonobos, a diferencia de las de los chimpancés, no suelen ser grupales.

Figura 1 Tasas de agresión por comunidad en bonobos (blanco) y chimpancés (gris). Los nombres de la “abscisa” son los de las comunidades

Figura 2 Tasas de agresión en bonobos (símbolos abiertos) y chimpancés (símbolos rellenos). Los rótulos en “abscisa” representan a los individuos focales

No era el objeto del estudio, pero los gráficos muestran una mucho mayor agresividad de las hembras hacia los machos por parte de los bonobos, en consonancia con la dominancia colectiva de las hembras entre los bonobos.

Y aquí tengo que tratar de otro trabajo, también publicado en Current Biology (“Coalitionary intra-group aggression by wild female bonobos”. Current Biology. Octubre de 2025), que estudia la agresión femenina en los bonobos. En este caso, los investigadores son más homogéneos que en el anterior, siendo varias etólogas y dos antropólogos. Se trata de un estudio de caso en el que se observó una secuencia agresiva por parte de una coalición de hembras a un macho, recogiendo muchos detalles, incluido el comportamiento de los testigos y la consecuencia probable de la agresión.

Estas etólogas recogieron una gran cantidad de datos de una agresión producida en un grupo de bonobos salvajes estudiados en el Proyecto Bonobo de LuiKotale, que se desarrolla en la República Democrática del Congo. Las investigadoras conocen bien a todos los individuos del grupo, incluyendo sus edades, sus parentescos y sus fechas de incorporación (las hembras no son parientes de los machos adultos, ni entre sí y proceden de grupos distintos, mientras que los machos son parientes y se mantienen en el grupo). El trabajo se inició por casualidad, si es que puede deberse a la casualidad el estar atentos durante mucho tiempo a las dinámicas y comportamientos del grupo. Un día a primera hora de la tarde, oyeron vocalizaciones que indicaban una pelea. Los observadores llegaron al sitio unos minutos más tarde, con lo que no podían saber cómo se había iniciado todo. Un macho adulto estaba tendido en el suelo boca abajo sufriendo la continua agresión de un grupo de hembras que lo pisoteaban, le daban golpes y le mordían en diversas partes de su cuerpo. Una le arrancó parte de la oreja y diversos mordiscos le produjeron mutilaciones de los dedos y arrancamientos de piel, de falanges y heridas en testículos y pene. Tras unos 25 minutos hubo una pausa y las agresoras lamieron la sangre del agredido y de sus propios dedos durante 90 minutos. Los espectadores, en ese intervalo, lamieron la sangre del herido y de los dedos de las atacantes. Más o menos a las dos horas, la agresión cesó por la huida de la víctima, que no ha vuelto al grupo y que las investigadoras suponen que murió.

Las investigadoras, aunque no nos explican por qué lo creen, suponen que las agresoras actuaron simultáneamente, pero no de manera coordinada. De lo que no cabe duda es que si no hubiera sido una agresión grupal las consecuencias hubieran sido menos graves.

Los bonobos machos suelen tener la protección de sus madres. La madre del agredido en este caso hacía años que había desaparecido. Pero las investigadoras indican que un macho hijo de la hembra de mayor rango fue igualmente agredido en otra ocasión. Y el parentesco entre los machos, como lo revela que el hermano del agredido no interviniera, en los bonobos tiene menor peso que en otros animales.

Las etólogas firmantes conjeturan que el detonante de la agresión pudo ser que el macho agredido, a su vez, hubiera agredido a algún macho joven. Pero no deja de ser una conjetura difícil de comprobar, si no se hacen otras observaciones.

Lo que deduzco de estos dos trabajos no es una conclusión más o menos teórica que necesitaría de otros muchos trabajos, sino el cuestionamiento del hippismo de los bonobos que parecía un dogma hasta ahora. Lo que confirma es la dominancia colectiva de las hembras de esta especie. Hay que decir, sin embargo, que hay diferencias claras con el comportamiento de los chimpancés. Al parecer, las riñas de los chimpancés macho pueden comportar resultados my lesivos, cosa que no sucede con los bonobos machos (pero podría ser que ese no fuese el caso de las agresiones protagonizadas por las hembras, como se ve por el caso referido); los chimpancés macho pueden agredir en grupo, cosa infrecuente en los bonobos (pero parece que las hembras bonobo sí lo hacen); los chimpancés machos pueden agredir a las hembras para obligarlas a copular, lo que no sucede entre los bonobos. Los chimpancés machos guerrean contra los de otras comunidades, lo cual no se ha observado en los bonobos.

Dos trabajos que deberían continuarse con otros. En especial, me parece que sería muy interesante estudiar la agresividad de las chimpancés hembras. No solo creo que deberían tener continuidad por aumentar el conocimiento de esos primates, sino también porque podrían arrojar algo de luz sobre la agresividad en nuestra especie.

Diciembre de 2025

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