
La mano de Paranthropus boisei
No hace tanto tiempo, se creía que la fabricación de herramientas de piedra había nacido con nuestro género y que los homininos de otros géneros no habían sido capaces de fabricarlas más allá de lo que se ha encontrado en otros primates. En 1956, Mary Leakey encontró un cráneo parcial que se ha asignado a una nueva especie hominina, hoy llamada Paranthropus boisei, cerca de una colección de herramientas de piedra, con lo que algunos empezaron a suponer que su fabricación no era una característica exclusiva de nuestro género. Cuando se encontraron herramientas cerca de un molar de Paranthropus datado en 3,3 millones de años atrás, considerando que la antigüedad de Homo no parece llegar a los 3 millones, empezaron las dudas y el debate sobre la cuestión, debate difícil de resolver en la medida en que no se habían encontrado fósiles suficientemente completos de manos de hominino o atribuibles claramente a alguna de esas especies.
El descubrimiento de una mano muy completa dio pie a un trabajo (https://rdcu.be/eLKMJ) que me parece muy bueno por su rigor, por su meticulosa atención a los detalles y por su prudencia a la hora de sacar conclusiones.
En 1921 se encontró un conjunto de huesos que constituían un fósil, como lo probaban los restos craneodentales, de P. boisei, con manos y pies bastante completos. Su antigüedad, al datar los estratos inferior y superior, se ha estimado en algo más de 1,52 millones de años.
Los autores de ese trabajo, después de mencionar una serie de rasgos craneodentales que situarían inequívocamente el fósil en la especie P. boisei, pasan a la descripción de los huesos de las manos y de los pies. La falta de duplicación de elementos permite suponer que se trata de los restos de un solo individuo. No entraré en los muchos detalles que reportan. Creo que bastará, respecto a las manos, con fijarse en las figuras 1, que compara las manos de dos grandes simios con la nuestra. y la figura 2, que compara la mano fósil con la humana.
En la figura 2 se aprecia la similitud del esqueleto de la mano de P.boisei y la nuestra. Sus articulaciones y la fuerza que podrían desarrollar también parecen similares a los nuestros.



Figura 1: Izq. mano de chimpancé. Centro. Mano humana. Dcha. mano de gorila. Los chimpancés tienen la palma más larga que humanos y gorilas y un pulgar pequeño y poco robusto. Los gorilas tienen el pulgar más corto que los humanos. La longitud del pulgar es fundamental para poder realizar pinzas de precisión y su robustez, para agarrar objetos con fuerza.


Figura 2: Esqueletos de las manos. Izq. mano humana. Dcha. mano de P. boisei
La primera conclusión es que la mano de P. boisei le permitiría la fabricación de herramientas de piedra del mismo modo que lo harían los Homo.
En cuanto a los pies, también parecen muy similares a los nuestros, pero en este comentario no me interesan.
Y hay que añadir una diferencia que tendría que ver con una diferencia en el modo de vida. Los metacarpianos, como se ve en la figura, son distintos: los nuestros son rectos y los de P.boisei son curvos, a semejanza de los de los gorilas, lo que indica que ese hominino acostumbraría a trepar en momentos de peligro, a diferencia de los Homo. Los firmantes del artículo suponen que se trata de convergencia, lo cual se comprende si se tiene en cuenta que los gorilas se separaron de chimpancés-homininos antes de que divergieran estos últimos. Aunque creo que cabe otra posibilidad, a saber, que esas características estuvieran presentes en el último ancestro común de gorilas y chimpancés-homininos y se hubieran perdido en los chimpancés.
Julio de 2026