Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Los telómeros son los extremos de los cromosomas. Como el resto del cromosoma, los telómeros están compuestos de ADN y proteínas. Pero el ADN de los telómeros es no codificante y las proteínas, específicas para su función. Su ADN es una larguísima repetición de la secuencia 5’ TTAGGG 3’ (los números indican el sentido de lectura y las letras T, A, G y C, los nucleótidos timidina, adenosina, guanidina y citidina, respectivamente) que puede llegar a las 2000 veces. Los telómeros realizan diversas funciones en la célula, como mantener la integridad de los cromosomas, asegurar el emparejamiento de los cromosomas homólogos y el intercambio de genes entre ellos en la meisosis, evitar la digestión del cromosoma por las exonucleasas celulares, mantenimiento de un registro de las divisiones celulares, marcar el tiempo de la senescencia celular... Estas últimas funciones han hecho pensar desde hace décadas a los investigadores que los telómeros podrían tener un papel en el envejecimiento, así como en la determinación del límite de la vida. Muchos indicios apuntaban en esa dirección. Muy recientemente tres investigadores españoles, Miguel Muñoz-Lorente, Alba Cano-Martín y María Blasco, han ofrecido una prueba inequívoca de que los telómeros están en la base del envejecimiento y de la duración de la vida.

Los telómeros sufren la pérdida de secuencias repetitivas a cada división celular a un ritmo bastante constante. Cuando se han vuelto muy cortos, empieza la senescencia celular que presumiblemente está en la base del envejecimiento y del acortamiento de la vida restante del individuo. Estos investigadores, obtuvieron ratones quiméricos a partir de células madre embrionarias con telómeros hiperlargos, partiendo de observaciones previas de que el cultivo in vitro de células madre producía el alargamiento de los telómeros, demostrando, lo cual me parece muy importante, que no había selección negativa contra esas células que se inyectaron en embriones en el estadio de ocho células.

Los ratones quimera fueron comparados con ratones control de la misma edad (dos veces) y con el mismo fondo genético. Los de telómeros hiperlargos tenían significativamente menor tamaño corporal que los controles, pero ello no era debido a una masa ósea y muscular menor, sino a la menor acumulación de grasa. En cuanto al metabolismo, los primeros tenían mejores parámetros en cuanto a colesterol y a daño hepático que los controles, pasando lo mismo en lo referente al metabolismo de la glucosa, lo que sugiere un menor envejecimiento metabólico. Se encontró también una menor incidencia de tumoraciones espontáneas, pero no fue estadísticamente significativa. Lo más interesante de los resultados fue que los ratones con telómeros hiperlargos tuvieron una longevidad mediana del 12,75 % más larga que los controles y que su longevidad máxima fue un 8,40 % mayor que la de estos.

No hay que hacerse muchas ilusiones respecto la aplicación a los humanos. Los ratones con telómeros hiperlargos fueron obtenidos por inyección en el embrión de células ajenas, siendo lo que técnicamente se llama quimeras. Nuestra concepción de la individualidad tendría que cambiar mucho para hacer socialmente viable tal método.

Diciembre de 2019

QR Code
Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestra Política de cookies