Lo habitual en la naturaleza es que las hembras de una especie produzcan descendencia solamente de esa especie. Pero la naturaleza es enormemente variada y de cuando en cuando nos da algo que no se esperaba. Así, las reinas de la hormiga Messor ibericus ponen huevos de los que nacen hormigas de esa especie y hormigas de la especie Messor structor. Esto, en cuanto a los machos, mientras que las obreras son híbridas. Los machos de M. structor resultan necesarios para la producción de obreras. Esto es lo que ha revelado un estudio (https://rdcu.be/eGykE)realizado por entomólogos y ecólogos de varias universidades que muestrearon individuos de varias especies emparentadas con los que construyeron un árbol filogenético. Curiosamente, por lo menos para mí, que soy lego, las obreras híbridas no lo eran de las especies más próximas, sino de las más alejadas. Esto se concluye de sus genomas. El análisis genómico de los machos reveló que pertenecían bien a una, bien a la otra de las dos especies. Solo el esperma de los machos de M. structor daba lugar a obreras, mientras que las reinas eran producidas por el esperma de los machos de M. ibericus.
Aquí tal vez convenga explicar el sistema de determinación del sexo en los hienópteros (hormigas, abejas, avispas), que se llama haplodiploide. En este sistema, los machos solo tienen un juego de cromosomas, mientras que las hembras, como la mayoría de los animales, tienen dos. Los huevos que producen hembras reciben una mitad de los cromosomas maternos y otra de los paternos. Los que producen machos solo reciben la mitad de los cromosomas maternos. De modo que las obreras han recibido la mitad de sus cromosomas de la reina y la otra mitad es aportación paterna.
Las obreras de M. ibericus presentan la mitad de su material genético de esa especie (constatado por el análisis de su ADN mitocondrial) y la otra mitad, de M. structor.
Lo intrigante es cómo consiguen las reinas el esperma de la otra especie para producir hembras. Lo era para mí, porque las áreas de distribución de ambas especies solo se solapan muy parcialmente, pese a lo cual las reinas de M. ibericus tienen acceso a machos structor. Los autores del trabajo resolvieron esa cuestión de manera satisfactoria.
En una muestra de 132 machos de 26 colonias de M. ibericus hallaron dos morfos distintos, un 44 % de machos peludos y un 56 % de machos sin pelo. Esta morfología se aproxima a las de los machos de las dos especies, siendo peludos los ibericus y sin pelo los structor. El análisis genómico corroboró la presencia de machos de ambas especies, incluso en zonas en que no coinciden en absoluto. El estudio de las mitocondrias mostró que todos los machos, ibericus y structor,de cada colonia descendían de las mismas reinas ibericus.
Y aquí otra sorpresa. En el sistema de determinación del sexo haplodiploide, los machos heredan todo su material genético de la madre. Pero en este caso, los machos structor de las colonias ibericus lo heredan del esperma. Genéticamente, podríamos decir que son espermatozoides clonados. Procesos así se han observado en el laboratorio y en algunas especies, pero en este caso, el fenómeno se ajusta bien a la hibridación obligada para producir obreras.
En este género hay varias especies en que las obreras son híbridos de la especie materna y de la paterna, que es distinta. Este fenómeno se conoce como parasitismo espermático. Pero en lo que parecen únicas las Messor ibericus es en la producción de machos de dos especies, la materna y M. structor. Los primeros dan lugar a las reinas y los segundos, a las obreras. El hecho de que estos segundos machos compartan el ADN mitocondrial de ibericus y, por lo tanto, sean hijos de reinas de esa especie y no de la suya, explicaría cómo puede ser que se hallen obreras híbridas en todas las colonias de ibericus en zonas muy alejadas del área de distribución y de cualquier colonia de structor.
Los autores del trabajo han investigado esto, llegando a la conclusión de que las reinas ibericus clonan espermatozoides de structor. Mediante diversos experimentos y análisis genómicos encontraron que, a diferencia de los machos structor de las colonias de ibercus, los de las colonias de structor compartían el ADN mitocondrial de su propia especie. También hallaron que las reinas ibericus no presentaban ADN nuclear de structor. Luego ese ADN tenía que proceder de los machos. Lo que da pie la inferencia de que en algún momento las reinas ibericus empezaron a clonar espermatozoides de structor. Este proceso se da en varias especies de himenóperos, pero los espermatozoides clonados pertenecen a la misma especie que las reinas.
El estudio de diversas colonias reveló que las hay en que los machos structor son clones con mitocondrias ibericus y otras en que esos machos tienen una madre structor. Esto abona la idea de que el fenómeno es evolutivamente reciente.
Se invesstigó si era posible que esos machos clonados pudiesen aparearse con reinas de su especie, como sus conespecíficos salvajes, viéndose que esto no se producía.
Esto, entre otras cosas referentes a la evolución de la xenoparidad (producción de descendencia de especie distinta a la materna) y del parasitismo espermático, plantea una vieja cuestión no resuelta sobre la separación de especies: dado que el ciclo vital de M. ibericus incluye obligadamente la producción de machos de M. structor, ¿debería considerarse que se trata de una sola especie, aunque el árbol filogenético indique una separación antigua?
Febrero de 2026