Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Genes y evolución del lenguaje

El 17 de febrero de 2026, Scientific Reports publicó un artículo (https://rdcu.be/fc1bt), firmado por especialistas en genética, neurología, lingüística y paleoantropología, dando cuenta de un estudio sobre los genes que pudieran ser responsables del lenguaje.

Como carácter complejo donde los haya, se asocian al lenguaje, como resultado de diversos estudios, más de mil genes candidatos. Los autores de este rastrean esos estudios para afinar confeccionando una lista de genes candidatos a controlar el lenguaje. Lo hacen con dos enfoques distintos: comparando humanos actuales con primates sin lenguaje y haciendo lo mismo entre humanos actuales, por una parte, y denisovanos y neandertales por otra. Al mismo tiempo, buscan rastros de selección natural en esos genes.

Parten de las secuencias codificadoras de una lista de 1000 genes que afectan al desarrollo neuronal, a la cognición y presumiblemente al lenguaje, rastreando posibles tipos de selección, lo que redujo la lista a 119 genesi. El proceso siguiente se realizó con el control de otros tantos genes claramente no relacionados con el lenguaje. De aquellos 119, 54 genes mostraron variaciones silenciosas y de reemplazo, lo que indica selección, tanto negativa como positiva. Por diversos métodos, los autores del artículo tantearon las relaciones de estos genes entre sí y las redes genéticas que podían formar en relación con diversos procesos del desarrollo cerebral, comparando nuestra especie con otros primates y con nuestros parientes evolutivos neandertales y denisovanos. Son prudentes en cuanto al papel de esos genes en el lenguaje, pero no lo son tanto en cuanto a las diferencias genéticas de esos otros homínidos con nosotros.

Me temo que este estudio resulte menos valioso de lo que parece por lo que respecta al origen del lenguaje. El motivo es que asume sin pruebas y, en realidad, contra las pruebas anatómicas y genéticas que se van acumulando en los últimos años que denisovanos y neandertales no debieron de poseer el lenguaje. Entre esas pruebas están el descubrimiento de que sus oídos medio e interno eran aptos para discriminar sonidos como nuestras consonantes o que su gen FOXP2 era como el nuestro y diferente del de los demás primates. Su gen NOVA1 difería del nuestro en un codón que determinaba un aminoácido distintoii. Al parecer, la mutación comporta cambios muy sutiles. Se ha implantado por edición genética NOVA1 humano en ratones, observándose una vocalización sutilmente más compleja en lo tonal, pero esto no me parece que tenga mucho que ver con el lenguaje, puesto que es el timbre, los formantes, y no el tono lo que hace la diferencia entre vocales y tampoco el tono, sino la sonoridad y los obstáculos al flujo de aire hacen la diferencia entre consonantes. Me parece que en lo único que se basa el supuesto papel de ese gen en el lenguaje es en esa asunción, gratuita, de la ausencia de ese rasgo en nuestros primos evolutivos. Me parece algo así como un razonamiento defectuoso partir de una supuesta ausencia de lenguaje, con cada vez más pruebas en contrario, y considerar que la causa es la ausencia de determinada variante genética. En concreto, me parece un círculo vicioso o una petición de principio.

Para acabar con una hipótesis que puede parecer demasiado atrevida, pero que me parece más razonable, sobre el papel de NOVA1, y pidiendo que se me disculpe el atrevimiento que se nos atribuye a los ignorantes, sospecho que la investigación sobre ese gen estaría mejor orientada si se dirigiera al origen del canto. Nosotros cantamos y neandertales y denisovanos tal vez no lo hicieran. Aunque tal vez, al menos los neandertales tuvieran la capacidad de hacer música con instrumentos como el objeto que parece una flauta que algunos atribuyen a neandertales y otros a cromañones, es decir, a miembros de nuestra especie. En cualquier caso, mi atrevimiento llega a proponer la comparación de este gen entre personas que cantan bien y personas que desafinan. Lo que me hace pensar así es el hecho de que el canto y el lenguaje no comparten en su totalidad el procesamiento cerebral. De hecho, mientras que la mayor parte del procesamiento lingüístico se produce en el hemisferio izquierdo, el musical está parcialmente lateralizado en el derecho.

Junio de 2026

i Creo que se debe hacer notar que la asociación de la mayoría de esos genes con el lenguaje es hipotética. Lo que se sabe de ellos es que están implicados en el desarrollo cerebral y en la cognición. De hecho, solo de uno de ellos hay pruebas contundentes de implicación en el lenguaje. Se trata de la versión de FOXP2 presente en nosotros, en los denisovanos y en los neandertales. Otro gen que se suele asociar con el lenguaje es la versión sapiens de NOVA1, pero esa asociación me parece dudosa.

ii En concreto, la diferencia está en la posición 197 de la proteína que determina: en nosotros, en esa posición hay una valina, mientras que en el resto de las especies estudiadas hay una isoleucina. Los dos aminoácidos tienen propiedades distintas que pueden hacer que el plegamiento de la proteína sea diferente y, en consecuencia, funcionar de diferente forma.

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