Julio Loras Zaera

fortanete

Profesor Francho de Fortanete A la luz de la ciencia. Biología y asuntos humanos

Estética al alcance de todo el mundo

Muchas personas cultas, y muchas otras que se creen cultas y solo son pedantes, se refieren a su buen gusto y al mal gusto de la mayoría cuando hablan de la acogida de obras escultóricas, pictóricas o musicales ante las que se extasían o simulan extasiarse. Según estas personas, la mayoría no sabe apreciar esas obras, y aún menos su complejidad, por falta de educación estética. Dejando al margen que a veces el prestigio de esas obras se debe más a la acción de los críticos de arte y musicales que viven de ello que a su posible mérito, otras personas creen que el gusto estético es algo idiosincrásico (aquello de “sobre gustos no hay nada escrito” o, como se dice en mi pueblo, “para los gustos están los colores”) cuyos mecanismos la ciencia no va a desentrañar nunca.

Pues bien, en el número del 1 de marzo de Current Biology, diversos investigadores dan cuenta de un estudio sobre este asunto. A diferencia de otros estudios, en este no se presentan a los sujetos excelsas obras de arte y musicales de sublime complejidad y virtuosismo de ejecución, sino sonidos e imágenes cotidianos y se les pide que les asignen valores (concretamente de 1 a 6) según sus gustos, según lo atractivos que les resulten. Por ejemplo, entre los sonidos se hallaba el sonido de un secador de pelo y entre las imágenes una nube. Participaron en el experimento 100 sujetos y se evaluaban por una parte los sonidos y por otra las imágenes. Se comparaban los resultados con las medias (tipicidad). Luego, se calcularon las correlaciones entre los resultados para los sonidos y para las imágenes y se volvió a comparar con la media. Se repitió el experimento con otros 100 sujetos sin que hubiera variación significativa en los resultados.

En cuanto a los resultados, se encontró que muchos sujetos tenían gustos muy típicos, que se desviaban poco del promedio de la población (calculado a partir de los resultados del conjunto de los sujetos), que otros muchos tenían gustos idiosincrásicos y que ningún sujeto tenía gustos correlacionados negativamenge con la tipicidad. Las puntuaciones de tipicidad iban de 0,5 a 0,8, es decir, fueron altas.

Después se evaluó la correlación entre tipicidad visual y tipicidad auditiva, que resultó ser positiva. Es decir, el experimento apunta a que el gusto visual y el auditivo no son independientes.

Pueden darse dos hipótesis alternativas a partir de este experimento. A saber, que la tipicidad del gusto sea un factor central del gusto estético o que sea solo un factor entre otros de la variación en el gusto estético. Para decidir entre ellas, los investigadores realizaron un análisis factorial (dicho en términos sencillos, se trata de una técnica que permite calcular en qué grado cada factor contribuye a la variación total). La primera componente principal, según ese análisis, que explica la mayor parte de la variación, fue la tipicidad del gusto, explicando más de un tercio de la varianza en todos los casos, mientras que la segunda componente solo explica el 7,5 % y las demás hacen aportaciones marginales.

Este estudio es muy original por abordar la capacidad estética como algo que actúa también ante estímulos cotidianos y no solo ante obras excelsas, y me parece que permite un acercamiento más objetivo a la experiencia estética. Se puede deducir de él que la capacidad estética, como otras que se han ido incorporando como objetos de estudio a la biología, puede ser adecuadamente estudiada mediante un enfoque biológico. Al parecer, como muchas otras capacidades y como muchos otros comportamientos y rasgos, tiene un fondo común a todos los humanos con una gama de variación individual. No sé si la neurobiología está ya en condiciones de emprender su estudio con sus métodos, pero no dudo que llegará a hacerlo, como ya hace con la música, donde ya se han encontrado grupos de neuronas que responden al canto; con la aritmética, respecto de la que se han hallado neuronas específicas para las operaciones de sumar y de restar, y con el lenguaje, donde desde el siglo XIX se han ido encontrando áreas específicas para su emisión, comprensión y relación con los circuitos responsables de conceptos y relaciones.

Marzo de 2022

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