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Julio Loras Zaera

Esquimales, Hopi, latinoamericanos y la hipótesis de Sapir-Whorf o el mundo al revés

La hipótesis de Sapir-Whorf, que viene a decir que vemos el mundo según cuál sea nuestro lenguaje, es mantenida hoy por bastantes lingüistas, muchos psicólogos y muchos sociólogos, aunque por muy pocos antropólogos, pese a que fue formulada en términos antropológicos. Su base son dos estudios: uno sobre los esquimales y otro sobre los hopi. El que tenía como objeto a los esquimales, se centraba en el hecho incontrovertible de que mientras nosotros tenemos un solo término para las nevadas (como mucho cuatro o cinco, según los dialectos), los esquimales tienen más de veinte. En el caso de los hopi, Sapir concluyó que no diferenciaban los tiempos pasado, presente y futuro, ya que sus verbos no tenían flexión de tiempo.

Hoy he leído un extenso artículo en El Periódico sobre la terminología española sobre los movimientos sísmicos y la latinoamericana, que son muy diferentes. Cuando un latinoamericano viene a España y lee las noticias sobre esos movimientos, que invariablemente hablan de terremotos, se imagina catástrofes, destrucciones y muertes. En realidad, si en esas noticias se menciona su grado, nos encontramos con terremotos de grado, como mucho, 2,5 y en la mayoría de los casos menos de 0,9. Los primeros se pueden notar como una ligera vacilación semejante a un vahído y los otros pasan totalmente inadvertidos. Los latinoamericanos no llaman a eso terremotos, sino que los designan con términos como temblor, seísmo, y aún distinguen los que no se notan de los que producen vibración y de los que producen oscilación, usando términos diferentes.

Según la hipótesis de Sapir-Whorf, las gentes latinoamericanas tendrían, por su lenguai, una concepción del mundo diferente de la nuestra que les haría concebir diferentemente los movimientos sísmicos. Donde nosotros vemos terremotos, ellos ven varios fenómenos distintos.

Lo de los esquimales suena verosímil, lo mismo que lo de los hopi, pero esto es la piedra de toque de la hipótesis. ¿Los latinoamericanos distinguen varios tipos de movimientos sísmicos porque lo hacen sus lenguas? Los geólogos, aparte de tener varios términos para esos fenómenos, habitualmente, en vez de usarlos, usan una escala numérica logarítmica que en unos casos depende del nivel de sus efectos (la escala Mercalli) y en otros de la energía (escala Richter). Lo que me lleva a concluir que los latinoamericanos usan una escala del tipo de la de Mercalli, pero con palabras en vez de con números. Podríamos preguntarnos si es su lengua la que les lleva a usar esa escala. Podría ser. Pero si tenemos en cuenta que gran parte de Latinoamérica es una zona sísmica, con seísmos de diferente intensidad casi cada día y con algunos trágicamente destructivos, resulta difícil no pensar que su terminología sísmica es rica porque esos movimientos son para ellos casi el pan de cada día, objetivamente. Y que nosotros solo usamos el término terremoto para todos los grados porque aquí no son frecuentes y no condicionan nuestra vida, no porque tengamos una concepción borrosa por nuestra lengua.

Vuelvo a los esquimales. Que tengan tantos términos para la nieve no es por la concepción de la misma debida a su lengua, sino por su realidad física y lo que condiciona su vida. De una forma reducida pasa, también para la nevada, en mi pueblo, un pueblo de la tierra alta de Teruel donde desde octubre hasta mayo se producen nevadas (mi abuelo vio nevar en todos los meses del año). Lo que para la gente de otras zonas donde nieva poco o nada son nevadas, para la gente de mi pueblo pueden ser neviscas, celliscas, ventiscas o zarazas y algún término más que hoy ya no se usa. Aunque en un diccionario al uso (un diccionario bueno) aparezcan como sinónimos no lo son y cualquiera del pueblo daría una definición distinta para cada uno de ellos. ¿Es que el dialecto de mi pueblo hace concebir así las nevadas? Yo diría más bien que son las nevadas las que han influido en ese dialecto, por sus distintas repercusiones en la vida de la gente.

Y ¿qué pasa con el tiempo de los hopi? Sencillamente, que conciben el tiempo como nosotros, pero no lo expresan con distintas formas verbales sino con perífrasis. Es lo que tiene estudiar la lengua de un pueblo sin conocerla en absoluto y con intérpretes que no la dominan, que fue lo que hizo Sapir. Otros lingüistas más concienzudos, que llegaron a dominar esa lengua, descubrieron que todo había sido un malentendido.

26/5/2022

i Lo de la lengua en este caso es relativo y se refiere a que, aunque hablan la misma lengua que nosotros, sus dialectos e incluso sus estándares son bastante distintos de los nuestros.

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Diseño: Julio Loras Zaera

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