
El cerebro de los perros, ¿fruto de la domesticación?
El tamaño relativo del cerebro de los perros domésticos es menor que el del lobo gris, su antecesor. Esto se atribuye a la domesticación, pero un estudio publicado en agosto del año pasado concluye que no es así necesariamente y que puede atribuirse a una variedad de procesos que no tienen que ver con la domesticación (https://doi.org/10.1098/rsbl.2024.0336).
Los autores del trabajo, un ecólogo y un zoólogo, exploran mediante el estudio de diversas especies de cánidos estrechamente relacionadas con los perros domésticos, factores selectivos que reducen el tamaño cerebral. Adoptan un enfoque filogenético basado en la suposición de que si en una rama aparece una singularidad evolutiva, esto debería reflejarse en un valor fenotípico que no se correspondería con la evolución pasada y la esperable en esa rama. Se recopilaron los datos de volumen cerebral y masa corporal de 25 especies de cánidos salvajes y 11 razas de perros, vivientes y extintas. Se vio que la variación individual para los cánidos salvajes es insignificante a efectos de evolución.
Lo primero que se observó en cuanto a la alometría es que el perro doméstico no fue el único con tamaño cerebral relativo menor de lo esperado, sino que había otras especies con la misma condición y que el perro mapache, único cánido que hiberna, superaba al doméstico en disminución del tamaño cerebral (figura 1).

Figura 1. Alometría evolutiva cerebro-cuerpo en cánidos. Los puntos son estimaciones específicas de la especie de los valores de los rasgos y la línea es la línea de regresión del mínimo cuadrado ajustada a ellos. El perro domesticado se resalta con un punto de relleno (que muestra los valores medios de los rasgos en 11 razas antiguas). El punto de datos (que refleja los valores medios de los rasgos en 52 individuos de sexos mixtos) para el perro mapache común, que es la única especie de cánido que hiberna, está etiquetado con su nombre científico y muestra que esta especie tiene el tamaño de cerebro más pequeño como se espera de su tamaño corporal.
Claramente, el perro mapache podría representar una singularidad evolutiva. Se analizaron conjuntamente los dato de todos los cánidos excepto los perros para obtener una tendencia de los valores fenotípicos del clado. Los perros no caían fuera de esa serie, no constituyendo una singularidad evolutiva. Por lo tanto, en el caso de los perros no puede atribuirse a la domesticación su reducción del tamaño cerebral relativo y deben buscarse otras fuerzas de selección que actúan en su rama filogenética, así como procesos coevolutivos de diferentes rasgos
El motivo del subrayado es que en otras especies que han sido sometidas a domesticación, sí que ha sido esta un factor potente en la reducción cerebral, al verse sometidas a ambientes en que las fuerzas selectivas de la vida salvaje han sido eliminadas o atenuadas. Es posible que la domesticación de los perros haya sido singular, con un largo período en que esos perros gozaran de bastante independencia.
Los autores intentan una explicación de la singularidad del perro mapache basándose en que es el único cánido que hiberna, pasando largas temporadas sin alimentarse, lo que disminuiría la probabilidad de mantener un cerebro grande.
Finalmente, llaman a investigar otros factores de selección dst4ntos de la domesticación en el caso de los perros.
Agosto de 2025