Este artículo y el siguiente tratarán de los Artiodáctilos, caracterizados por tener pezuñas y apoyar sus patas en un número par de dedos. Suelen ser de gran tamaño y poseer cuernos colmillos que sobresalen de la boca. Tienen muchas glándulas odoríferas distribuidas por el cuerpo de forma distinta según la familia o la especie. Estas glándulas tienen un papel muy importante en su sociabilidad.

El animal de que hablo en este artículo pertenece a la familia de los Suidos, que presentan los caracteres más primitivos del orden. Tienen colmillos muy desarrollados, cuatro dedos en cada pata y estómago sencillo. Sus muelas recuerdan las humanas, lo que fue motivo del regocijo de los creacionistas cuando, a principios del siglo pasado, dos paleontólogos norteamericanos descubrieron una de ellas y la atribuyeron a un homínido.

El jabalí (Sus scrofa)

Jabalí (Sus scrofa)

Es un Artiodáctilo muy poco especializado, que ha cambiado muy poco en 40 millones de años. Entre sus caracteres primitivos se encuentran su dentición completa (3 incisivos, 1canino, 4 premolares y 3 molares en cada mitad de la mandíbula) y su estómago sencillo. Posee grandes colmillos de crecimiento continuo, muy largos en los machos. Los superiores son arqueados y en ejemplares cautivos en los que sufren poco desgaste pueden llegar a clavarse en el morro. Las muelas ya he dicho que se parecen a las humanas, lo que indica su omnivorismo. Es muy prolífico (2-10 crías por parto y posibilidad de más de un parto por año) y sus crías crecen velozmente. Tiene una gran capacidad de cambiar su residencia ecológica y su ritmo diario. Aunque suele vivir en zonas boscosas, se le encuentra en una gran variedad de ambientes que van desde cerca de la orilla del mar hasta los prados de alta montaña. Su ritmo de actividad aumenta por la noche, como defensa frente a la presencia humana. Todas estas características hacen de él lo que los ecólogos llaman un estratega de la r, es decir un animal oportunista que basa su éxito en la adaptación a una amplia gama de ambientes y de alimentos y capaz de maximizar su tasa reproductora cuando las circunstancias lo permiten.

La fracción animal de su dieta viene a constituir el 10 %, sin sobrepasar nunca el 20 %, por lo que lo podemos considerar esencialmente vegetariano. Modifica la dieta en función del medio. He aquí una muestra de lo que puede comer: semillas, frutos, bulbos, hongos, raíces, gramíneas, gusanos, insectos, huevos de hormiga, peces, reptiles, pájaros y, a veces, carroña de mamíferos grandes. En Fortanete come muchas patatas. Y, pese a su capacidad de comer alimentos tan variados, se muestra con las patatas como un especialista consumado, comiendo unas variedades y rechazando otras.

En relación con su alimentación, hay que decir que produce grandes excavaciones en el suelo en busca de raíces, hongos e invertebrados subterráneos. Las hace con los colmillos y con la jeta, una dureza circular del hocico.

El celo de las hembras tiene lugar en otoño, durando 21 días. Hay hembras en celo y por lo tanto cópulas de octubre a febrero. Las gestaciones duran 115-120 días, produciéndose de octubre a junio. Los partos tienen lugar de finales de febrero a junio, naciendo una media de cinco crías en cada uno. La lactancia dura 2-3 meses, pudiendo la cría comer alimentos sólidos a las dos semanas. Hay lactantes de finales de febrero a finales de septiembre, produciéndose los destetes de abril a finales de septiembre. Las crías tienen una capa castañoamarillenta con un listado más claro. Por eso se llaman rayones. A los 5-6 meses, la capa se vuelve rojiza. Alcanzan la madurez a la edad de entre uno y dos años, según la alimentación.

Eminentemente nocturno, su ciclo de actividad puede variar mucho en función de la actividad humana. Hace una "cama" con hojarasca y ramas, que constituye la base de sus desplazamientos. Una parte del día la dedica al baño en balsas y lodazales en los que se revuelca. Al salir de ellos se restriega contra un tronco, que queda marcado con barro y pelos. La función de esa actividad es la defensa contra los parásitos. Las horas más calurosas del día reposa en la "cama". Al atardecer, se traslada a una zona principal de alimentación, rápidamente, o vaga con paradas periódicas para comer esporádicamente. Esto último es más frecuente en los machos. Su dominio vital anual comprende 120-150 kilómetros cuadrados, para los machos, o 40-60 kilómetros cuadrados, para las hembras. Forma unidades familiares compuestas por una hembra y sus crías de menos de nueve meses. Varias de ellas, hasta seis, se unen formando unidades sociales mayores. Los machos jóvenes forman grupos más pequeños y a partir de los tres años son solitarios.

Huella

La presencia de jabalíes se detecta por las hozaduras, por el barro con pelos en el tronco de un árbol o por las huellas, frecuentes en las zonas de baño. Estas huellas, de unos 15 cm, presentan dos lóbulos, el interior ligeramente más largo y ancho que el exterior. A unos 20 cm de su extremo posterior puede aparecer la señal de las pezuñas de los dedos segundo y quinto.

Mi padre dice que en los años 30 y 40 había pocos jabalíes en Fortanete y que a partir de entonces empezaron a aumentar. Puede ser sólo una impresión suya, pero lo cierto es que ha habido una explosión de su población en toda España desde los años 60 y 70, debido a la emigración y al consiguiente abandono de tierras y reforestación. También es cierto que en los pueblos de la Sierra de Gúdar, como Fortanete, se abandonaron las masadas "cuando la Evacuación", es decir, cuando el gobierno, para mejor perseguir a los maquis, obligó a los masoveros a vivir en los pueblos. Esto debió de favorecer a los jabalíes.

© Julio Loras Zaera
Profesor Francho de Fortanete


Julio Loras Zaera
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