En muchas especies animales se da una fuerte competencia entre los machos por el acceso a las hembras. En la teoría darwiniana, esto es muy importante. Al fin y al cabo, se trata de la contribución a las generaciones siguientes. Esta competencia puede dilucidarse atrayendo a más hembras que los rivales, como hacen, por ejemplo, los pavos reales, los faisanes o las aves lira, o bien mediante la lucha directa con ellos, lo que lleva a que evoluciones machos grandes y bien armados.

Pero algunos machos de algunas especies eluden la competencia haciendo trampa. Por ejemplo, hace poco que se ha descubierto que hay machos de orangután sexualmente maduros con aspecto de preadultos. Estos machos no atraen la atención de sus rivales, con lo que eluden la lucha directa para acceder a las hembras.

También se sabía hacía tiempo que hay insectos y serpientes macho con aspecto de hembras que eluden con ello la lucha con los rivales.

Pero esta estrategia tiene un coste: esos machos no son atractivos para las hembras, con lo que tienen menos oportunidades de copular. No sé que harán los insectos y las serpientes, pero los orangutanes con aspecto de preadulto salvan la dificultad forzando a las hembras, lo cual no deja de suponer un coste energético.

Nature publicó el 31 de octubre un caso que va un paso más allá. Se trata de la hormiga tropical Cardiocondyla obscurior. En esta especie, los machos luchan ferozmente para lograr copular con las reinas vírgenes del hormiguero. Algunos de ellos no tienen alas y poseen unas temibles mandíbulas afiladas con las que pueden eliminar a sus contrincantes. Otros no tienen esas mandíbulas y sí alas con las que pueden escapar. Pero estos últimos, además, desprenden una feromona femenina, con lo que consiguen que los machos con mandíbulas potentes no les ataquen e incluso intenten copular con ellos envez de morderles. Parece que estos machos de "olor" femenino sí que son atractivos para las reinas vírgenes. El precio que pagan es el de ser montados por sus rivales. Precio que les sale a cuenta, puesto que los científicos han comprobado que consiguen copular con el mismo número de hembras que los demás machos, y sin tener que jugarse la vida como los otros.

© Julio Loras Zaera
Profesor Francho de Fortanete


Julio Loras Zaera
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