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Es una idea muy extendida entre los legos que la selección natural, del mismo modo que antes el impulso vital, las necesidades de los seres vivos en relación con su medio o tendencias internas de estos seres para las que se postularon muy diversos mecanismos, conduce al progreso en la historia de la vida, que se entiende con la imagen de una escalera ascendente. Los peldaños serían etapas progresivas muchas veces llamadas Edades: Edad de los Gusanos, Edad de los Artrópodos, Edad de los Peces, Edad de los Reptiles, Edad de los Mamíferos y, por ahora, Edad del Hombre (sí, no se suele tener en cuenta a las mujeres). Las formas de vida de cada edad son más complejas que las anteriores y menos que las posteriores.

Pero no hay tal escalera. Las formas más simples no han desaparecido al aparecer las más complejas y en todas las "edades" han aparecido formas más simples que otras que habían aparecido antes. Sin ir más lejos, las aves son más simples, en cuanto a su sistema nervioso, que los mamíferos, pero aparecieron mucho después. Por otra parte, las bacterias, los seres vivos más simples, si no de manera absoluta, sí que podamos detectar, siguen, ubicuas, incluso dentro de nosotros. Los invertebrados, con los Artrópodos (insectos, arañas, gambas,…) a la cabeza, gozan de gran éxito, superando en miles de veces a los vertebrados en cuanto a número de especies y de individuos. Entre los mamíferos, los rumiantes (antílopes, ciervos, ovejas, toros, alces,…), los roedores (ratas, ratones, jerbos, hámsters, ardillas,…) y murciélagos superan a nuestro orden, los primates, en bastantes veces, tanto en número de especies como de individuos.

Párrafos extraídos del libro
"A LA LUZ DE LA CIENCIA, BIOLOGÍA Y ASUNTOS HUMANOS"

© Julio Loras Zaera
Profesor Francho de Fortanete

 
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